Buscar

rotosdeunavida

A base de rotos… tejemos la vida

Cuando vengas

Cuando vengas ven con todo y olvida los miedos,
cuando muerdas ve a marcarme,
cuando beses ve a matarme,
que nazcan las flores al pasar por su tierra,
que vuelen gaviotas, que quieras de veras.
Cuando vengas, vacíate toda,
entrégate toda,
desnúdate entera que yo pueda verte,
desviste tu risa, tu enfado, tu cara de sueño, tus días más negros, tu alegría más grande, tu miedo cobarde, 
desviste el silencio, tus gritos de loca, tus ganas de todo, tus sueños más locos,
desviste tu alma, tus heridas amargas,
desviste a la niña que aun llevas dentro y olvida temores que no pasa nada,
estaré aquí, estaré contigo,
no tengas miedo, no tendrás frío.
Desnúdate toda y se libre como el viento,
pero acariciame lento,
haz de mi el hombre más libre del mundo,
y solo querré que tú, brisa del cielo, me acompañes todo el tiempo.
Te daré mis lunas y mis soles,
te daré de arena mis relojes,
para estar más besos junto a ti,
y en cada grano de arena te cuidaré como de mi.
Te daré lo que no se da,
me abriré para ti en canal,
y a pesar de las derrotas y de la sangre que aún solloza,
desearé volverme a arriesgar para poderte ganar,
déjate ganar y ganaremos los dos,
la batalla será hermosa,
duelos de besos y peleas de abrazos, 
seré tu escudo de las sombras para que solo en ti brille la luz,
seremos los dueños del mundo,
serás la rosa de mi parque,
seré tu cielo siempre azul.
Se como el aire, como el agua, que arrasa por donde pasa,
ten la fuerza de un torbellino,
destrozando con poderío,
destruyendo recuerdos heridos,
porque el corazón que ama con fuerza,
será un amor que que valga la pena.

Anuncios

Escribiendo(te)

La gente preguntará,
quién es la chica a quien le escribo, 
y se formará esta paradoja
(tan extraña y tan bonita)
porque yo te escribo a ti
a la que nunca me ha leído.
Y se preguntarán como tú lo hacías 
cuando escuchabas Andrés Suárez, 
que maldecías con bondad la suerte de aquella chica en la playa de Benijo,
o a la que vio bailar flamenco,
o a la que confundía con las flores porque ya no estaba en casa, a la que “vuelve” suplicaba.
Esa chica que a los 320 días se fue dejando el suelo seco,
seco de pena, seco de nada,
esa chica eres tú, yo te escribo a ti, 
a la chica que no me lee,
la que nadie sabe quién es,
que todos preguntaran,
y querrán ponerte cara
por ser la dueña de mil historias, 
por ser mi musa y por ser palabra.

Ojalá 

Ojalá nunca te abracen por última vez,
que nunca tengas los sueños en el cielo y no puedas estar de pie, 
ojalá nunca te digan “te quiero como amigo” mientras tú por un beso suyo saltarías cualquier precipicio,
ojalá nunca te llueva por dentro,
que los inviernos pasen de largo,
que no te calen los miedos.
Ojalá nunca te quieran a medias y si sin medida,
que la risa sea tu barco y el amor sea tu guía,
ojalá la soledad se lleve bien contigo, que sepa cuando abrazarte y cuando tenerte en el olvido,
ojalá siempre te cuides y la salud te abrace fuerte,
que con esfuerzo traigas la buena suerte.
Ojalá nunca mueras de amor,
que siempre alguien mate por ti,
que mires al espejo y digas “yo te quiero”,
que siempre tengas en tu vida quien te diga “estoy aquí”.
Ojalá mis ojalás siempre se te cumplan,
que la tristeza siempre te falte,
que nunca llores por nadie,
ojalá no tengas que arrastrarte ni que ponerte de rodillas para pedir lo que tú vales, 
ojalá siempre nazcan mariposas y nunca mueran primaveras,
ojalá algún día entendamos que el arcoiris no es sin tormenta,
que para querer hay que tener cojones,
que el amor es una línea invisible que si la pasas te rompe. 
Ojalá nunca te falte el aire
Que el pasado te ayude y que siempre te impulse.
Ojalá todo sea bonito y que jamás conozcas lo malo,
que tu vida entera sean atardeceres en la playa, lunes festivos y domingos de peli y manta.

Una esdrújula llorando

Te lo podría decir de mil maneras, rebuscar en mi cabeza y ordenar 500 frases para intentar gastar mis balas, sabiendo que si las gasto y no te acierto de lleno diciendo que me quieres me matará la bala a mi, podría escribirte un libro de cientos de cuentos, de cuentos para ti, en inglés o en francés, bajarte la luna o llevarte a París, podría meterme en tus sueños, llenar tus ojos de pestañas y dibujar miles de estrellas fugaces encima de tu cama. Podría hacer cientos de cosas y demostrarte que tus lunares quieren quedarse en mi casa, te lo podría decir de tanta maneras…pero me basta casi nada, podría hacerlo al oído o gritarlo a todos los vientos, traerte la playa hasta tu pies, y descalza dibujarte el más bonito atardecer, podría jurarte y perjurarte y guardar bajo mi almohada la llave que nos abre, podría prometerte que tú de aquí no quieres irte, vestirnos con las pieles que recubren las heridas y lamernos y curarnos y olvidar cualquier huida. Podría insistirte y ponerme de rodillas y declararte amor eterno y suplicarte hasta dormirme, podría llenar de tachones cada error que cometimos y escribir solo con lápiz y remediar los pu(n)tos suspensivos. Podría quererte más y quizá querer mejor, recorrer todo tu cuerpo y convencerte con pasión.Y todo lo que podría decirte, de las miles de maneras que podría llorarte se me nublan al mirarte,y me muero de miedo pensando que nada de esto vale.

Y todo lo que me sale es escribirte en un papel para no cruzarme en tu mirada, mientras saco bandera blanca. 


10 palabras, 3 verbos, 2 líneas, una coma y una esdrújula llorando:


Si te vas te esperaré 

pero no te vayas, quédate 


G. À

He perdido 

He perdido, asumo el destino
a la mujer que ahora tengo delante,
te he perdido, como se pierden los trenes,
yo que pensaba morirme en tus andenes.

Y escucho tú voz,
y me hundo en recuerdos,
tú y yo haciendo el amor,
despertando huracanes…y suspiro con miedo.

Te traje tormentas de agua tan fría que te calaron muy adentro,
te enredé el corazón con nudos cobardes que ya no se arreglan,
y lo intento pero ya es en vano, 
no se puede dar un paso atrás cuando al vacío has saltado.

Ahora, que te veo ilusionada,
que sonríes a cada paso,
paso firme y con ganas,
ahora que te miras en cada espejo y no soy yo a quien esperabas, 
que tu mirada es la de un niño,
que el arcoiris está en tu casa,
ahora vengo a rendirme a decirte que lo siento, 
a sacar bandera blanca, a decirte que te quiero.

Creí que conmigo tus margaritas serían siempre impares,
y has matado mi jardín ya no hay flores a quien regarle,
tú vértigo se ha ido, ahora vuelas en otros brazos,
te han ganado y yo perdí,
fui tu barco y me he ahogado.

Ahora, que estás lejos y no soy nadie,
que noto el pellizco, que ya no soy fuerte,
que desenredaron los nudos que ahogaban tu sangre,
ahora que todo es verdad y que tu ausencia me arde,
que quiero volver atrás y remediar mis desaires,
ahora que te dieron la luz que te quité mucho antes,
ahora que ya me creo que te amarán como a nadie,
ahora vengo ya vencido a decirte que estoy muerto,
que pasaran 100 años bisiestos para poder querer a alguien.

Jueves, ese jueves

La estación se va alejando,
el destino siempre el mismo,
mirarte a lo lejos desde el otro vagón,
llevo tiempo planeando rescatarte entre la gente,
y decirte que este tren es solo una excusa para verte,
que me subí porque encontré desde lejos al mirarte, lo que había soñado siempre.
y decirte lo guapa que estás, 
que tu falda es diferente,
que te observo y se que me miras,
hoy te diré quién soy, hoy será el día.

Si supieras lo que lamento cada día la llegada,
perderte hasta mañana,
si supieras lo que sueño que me pienses desde tu casa,
que desees coger el tren
que te veas en mi mirada.
te miro de reojo cuando intuyo que tú me miras,
y te miro concentrado cuando nunca me adivinas.
de lunes a viernes ansioso por volver a coger tu mirada
y quedarme en tu estación y pensarte enamorada.



Valiente sin miedo te miro a los ojos y te grito en silencio,
no apartas la vista, me muero de nervios,
descansas tus ojos, suspiro y tiemblo.
Y escucho mi nombre que tallan tus labios,
respiro a destiempo, sonrío a tu lado,
hoy que me decidí al final diste tú el paso,
y me acerco despacio y te digo bajito
“me he subido a muchos trenes pero solo en ti me he quedado”.



Ahora me hago gigante y te cojo la mano,
un jueves precioso este 11 de Marzo, 
todo se apaga, me tocas la cara,
te tiras al vacío y me besas los labios,
y entonces mi último “te quiero” antes del silencio para siempre te lo doy sin pensarlo.

Miro hacia delante y solo veo mis pasos

Poesía 

Poesía son tus ojos al mirar callada gritando todo,

poesía son tus labios rozando el aire que sale de tu boca cuando acaricias con cada palabra,

poesía son tus manos, poesía de seda, manos que consuelan cuando con las mías se encuentran,

poesía es tu pelo largo, bailando con el viento al ritmo de tus pasos,

poesía es tu mano suave y delicada cuando con la dulzura de un niño y la inocencia de vuelta apartas tu pelo detrás de la oreja,

poesía son tus andares que hacen que todo calle,

poesía es cuando cantas, despistada, sin saber que yo te miro, sin saber lo que me encanta,

poesía es tu sonrisa, tu media sonrisa, dibujando en tu mejilla esa arruga tan bonita.

Poesía eres tú, tu cuerpo a contraluz, encima de la cama, vestida con tu piel, dormida y descansada.

No escribo poesía, describo tu belleza, hoy te escribo a ti, poesía de mi vida.

Una mañana conmigo

Hay un niño aún sin conciencia que lo lleva su mamá, dos hermanas en la arena que juegan sin parar, un abuelo cuidando los nietos que son temerarios de verdad,

Una pareja en un banco, una familia a su lado con un gran perro que a ratos, se pone a ladrar, una señora a lo lejos observando al azar.

Hay un rico sol de enero, frío en la sombra, viento despistado que mueve las hojas perennes de un árbol, muchos niños, inocentes, con la inocencia tan intacta que me da rabia al pensar que con los años se desvanece.

Dos amigos paseando, la mayoría de árboles en los huesos, un puñado de tristes palmeras cabizbajas por el frío, gente huyendo de la sombra, cambiándose de bancos, de fondo los pájaros cantando, ruido de coches, murmullos de niños, de padres, de abuelos, de gente…farolas apagadas el sol brilla aún, un cielo tan azul como el final de cada playa.

Dos amigas con maletas, es domingo, estarán de vuelta, hay caballos de madera sobre un manto verde de aparente fría hierba.
Y estoy yo, sentado en un banco debajo de un árbol sin hojas, con cientos de ramas, dejando pasar el sol que acaricia mi cara. Respirando soledad, libre como nadie, más que el aire que me toca, libre conmigo, solo con nadie, pero atado a su boca.

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: